Introducción de la Obra

Cartas Autógrafas de Colón_Página_1

El Archivo General de Indias, creado por el rey Carlos III en 1785, está considerado como el primer centro de investigación del mundo para el estudio y conocimiento de la administración española en América.

Ubicado en el edificio que en otro tiempo ocupó la Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla, contiene documentación referente a más de tres siglos de historia, no solo del continente americano, sino de las posesiones que España ostentó en el Extremo Oriente: Filipinas.

En los más de 43.000 legajos que conserva, pueden estudiarse y conocerse todos los avatares y hechos que se sucedieron durante el Descubrimiento, conquista y colonización del Nuevo Mundo. Junto con toda esta documentación que podríamos definir como oficial, en el año 1926 se va a producir un hecho que enriquecerá los fondos del Archivo. Se trata de la adquisición por compra por parte del Estado Español a Don Cristóbal Colón Aguilera, descendiente del Almirante Don Cristóbal Colon, del Archivo de Veragua. En el artículo  del Real Decreto de 28 de mayo de 1926 que regula la compra de este Archivo, se dice que “La colección de documentos colombinos se conservará y custodiará en el Archivo General de Indias”.

El Archivo de Veragua contenía los documentos oficiales originales que tanto Cristóbal Colón como sus sucesores habían guardado celosamente con la finalidad de defender sus derechos y prerrogativas concedidos desde la época de los Reyes Católicos. Pero junto a los documentos oficiales, aparecían también otros de carácter privado, nada menos que quince cartas originales de puño y letra del Αlmirante más el borrador de otra, también manuscrita por Colón, pero sin firmar.

Cartas Autógrafas de Colón_Página_6Estas cartas corresponden, con la excepción del borrador datado aproximadamente a fines de 1500, al cuarto y último viaje de Colón a América y a su vuelva a Sevilla, entre 1502 y 1505.

Los destinatarios de las cartas autógrafas de Colón son fray Gaspar Gorricio, fraile que vivió en el Monasterio de Santa María de las Cuevas de Sevilla, amigo personal de Colón y depositario de su archivo, y su hijo mayor Diego.En estos documentos, Colón refleja sus inquietudes, temores, su falta de salud, y casi invariablemente su preocupación porque no se respeten los títulos otorgados por los Reyes.

Se trata de poder conocer a través de su lectura, el sentimiento de rabia y humillación que Colón experimentó cuando vuelve a España en 1500, tras su tercer viaje, encadenado y despojado de los títulos de Virrey de las Indias y gobernador de La Española cuando se dirige al Consejo Real con la carta titulada “A los Señores”, así como la que escribe a su hijo Diego el 5 febrero de 1505, donde menciona a Américo Vespucio, diciendo de él que “es mucho hombre de bien a quien la fortuna le ha sido contraria como a otros muchos”.

El Archivo General de Indias, creado por el rey Carlos III en 1785, está considerado como el primer centro de investigación del mundo para el estudio y conocimiento de la administración española en América.

Ficha Técnica

Taberna Libraría conmemora el V Centenario de la muerte de Cristóbal Colón con la edición de estas cartas autógrafas del Almirante, nunca antes reproducidas en una edición facsímil de gran calidad, que constituirá sin duda un deleite y disfrute, para colombinistas e historiadores con la lectura de estos documentos:

  • Minuta autógrafa de Cristóbal Colón dirigida al Consejo Real tras ser despojado de sus títulos de virrey y gobernador de la Española.
  • Carta autógrafa de Cristóbal Colón a fray Gaspar Gοrriciο, monje de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla, anunciándole su partida de Sanlúcar para Cádiz.
  • Carta autógrafa de Colón a fray Gaspar Gοrriciο, en la que le da parte de su llegada a Cádiz.
  • Carta autógrafa de Colón desde Jamaica a fray Gaspar de Gorricio, en la ‘que le habla de su falta de salud.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego en la ‘que le encarga que pida al obispo de Palencia se interese por el remedio de sus agravios.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego en la que le dice que procure la resolución sobre el pago de la gente y le hace otros encargos.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego en la que le manifiesta los motivos de no haberse puesto en camino, y le hace algunas prevenciones.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego en la que se queja de no recibir ninguna de él, y le incluye un memorial por el cual exhorta a orar por el alma de la Reina, y ser fiel al Rey.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego por la cual le avisa haber partido para la Corte su tío, su hermano y Carvajal, encargándole gaste poco porque nada recibía de lo que tenía en La Española.
  • Carta de Colón a su hijo don Diego en la que le envía una libranza y le hace varias advertencias sobre sus negocios, especialmente la de averiguar si la Reina hizo mención de él en su testamento.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego, recomendándole el asunto del pago a la gente que le acompañó en el último viaje, la licencia para andar en mula y la aclaración de sus derechos conforme a los Reales Privilegios.
  • Carta autógrafa de Colón a fray Gaspar Gorricio, comunicándole noticias sobre la llegada de Diego Méndez.
  • Carta autógrafa de Colón a su hijo don Diego en la que se muestra con un ánimo muy decaído, encargándole muestre al arzobispo de Sevilla la carta que había escrito al Papa y que interceda para que no se elija obispo de la Española , hasta que él no hable con el Rey.
  • Carta autógrafa de Cristóbal Colón a su hijo don Diego, avisando la partida de Diego Méndez y de lo que había tratado acerca de sus negocios con Américo Vespucio.
  • Carta de Colón a su hijo don Diego en la que le encarga, en obsequio del licenciado Cea, que procure en Semana Santa el perdón para dos reos.

Cartas Autógrafas de Colón_Página_3La edición de estas quince cartas autógrafas más un memorial también autógrafo, va acompañada de su transcripción y análisis realizados por Doña María Isabel Simó Rodriguez (ex-Directora del Archivo General de Indias) y Doña Pilar Lázaro de la Escosura (Jefa del Departamento de Referencias del Archivo General de Indias). La obra está presentada en un estuche que contiene la totalidad de las cartas (15 cartas más un memorial, 36 páginas), el volumen de transcripción y análisis de las mismas y el acta notarial que autentica la tirada a 500 ejemplares.

EE UU entrega a Italia una carta de Colón contando el Descubrimiento

La misiva, escrita en 1493, se encontraba en la Biblioteca del Congreso después de haber sido robada en Florencia

Roma

Estados Unidos ha restituido a Italia una carta que escribió Cristóbal Colón en 1493 informando a los Reyes Católicos del descubrimiento del Nuevo Mundo y que se encontraba expuesta en la biblioteca del Congreso en Washington después de haber sido sustraída de la biblioteca Riccardiana de Florencia. El misterio –no hay en Italia historia que se precie si no incluye un misterio— es cuándo la robaron, porque los ladrones tuvieron la habilidad de colocar una copia de tan alta calidad en el lugar de la misiva original que nadie hasta ahora se había dado cuenta. De hecho, el hallazgo se ha producido de rebote.

El departamento de los Carabinieri dedicado a la tutela del patrimonio se encontraba investigando la sustracción de unos libros antiguos de la Biblioteca Nacional de Roma cuando se toparon con la carta de Colón y avisaron al director de la Riccardiana, que se quedó de piedra al comprobar que uno de sus tesoros más preciados era de pega. El asunto, por tanto, deja en buen lugar la pericia de los ladrones de arte e incluso la sagacidad de los agentes dedicados a perseguirlos, pero habla muy mal del celo de las autoridades italianas en la custodia de su inmenso patrimonio.

La historia comienza en 1493. El almirante Cristóbal Colón escribe una suerte de diario de a bordo relatando a Isabel y Fernando los detalles de su expedición a las Indias y, como explica Fulvio Silvano Stacchetti, el director de la Riccardiana, “manda imprimir entre 16 y 18 copias”. Una de esas cartas se encontraba en Florencia hasta que, no se sabe cuándo ni quién o quiénes, fue sustituida por una copia realizada con “técnicas fotográficas modernas e impresa en papel antiguo, aunque sin el sistema de numeración de la época y el sello oficial”, según el general Mariano Mossa, jefe de la sección de Patrimonio de los Carabinieri. Nadie se dio cuenta. Ahí se dio cuenta hasta que, a raíz de una denuncia presentada en 2012 por la Biblioteca Nacional de Roma, la policía italiana se puso tras la pista de Massimo De Caro, el “director infiel” –así lo define la prensa italiana—acusado del saqueo de la Biblioteca Girolamini de Nápoles, un feo asunto en el que también está implicado el exsenador Marcello Dell’Utri, íntimo amigo de Silvio Berlusconi y en la actualidad en prisión tras ser condenado por asociación mafiosa con la Cosa Nostra.

Pisándole los talones a De Caro, los agentes llegan a Estados Unidos y reclaman la colaboración el Homeland Security Investigation (HSI) de Wilmington y del profesor Paul Needaham, responsable de la sección de libros antiguos y manuscritos de la biblioteca de la Universidad de Princeton. Juntos llegan a la conclusión de que la carta que Cristóbal Colón escribió en 1493 y que se encontraba en la Biblioteca del Congreso era auténtica. Había recalado allí gracias a la donación de un coleccionista que la había adquirido en 1992 en el transcurso de una subasta. Pagó por ella 400.000 dólares (unos 355.000 euros), menos de la mitad de su valor auténtico.

La noticia de la devolución a Italia de la carta de Cristóbal Colón ha sido dada a conocer solemnemente en Roma por el ministro de Cultura, Dario Franceschini, y por el embajador de Estados Unidos en Italia, John R. Phillips, quienes, como es habitual en estos casos, se han prodigado en elogios al clima de amistad y colaboración que une a las dos naciones. Donde sí puede surgir cierta tirantez es en la relación –desde el punto de vista de la tutela del patrimonio—entre Florencia y Roma. El director de la Riccardiana quiso eludir su parte de responsabilidad asegurando que “en absoluto el robo de la carta pudo haberse producido” en sus dependencias, por cuanto “solo fue consultada una vez, por un estudioso que permaneció siempre vigilado por dos empleados” y que jamás fue prestada. Salvo en aquella ocasión, “del 28 de julio de 1950 al 5 de abril de 1951”, que la enviaron “a Roma” y estuvo “a disposición de la Biblioteca Nacional”.

Fuente: Cultura.elpais.es

 

Carta original de Cristóbal Colón. 

Carta original de Cristóbal Colón.

 

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