Elisa Ruiz: “Las firmas de Cervantes lo sacan del ámbito de la mitología”

La catedrática habló en el Baluarte de ‘Los autógrafos de Miguel de Cervantes’ en un acto de la Academia Hispanoamericana

P.V. CÁDIZ | ACTUALIZADO 11.05.2016 – 08:26

Los catedráticos Manuel Bustos y Manuel Ramos acompañaron a Elisa Ruiz en su disertación sobre los autógrafos cervantinos.

Los catedráticos Manuel Bustos y Manuel Ramos acompañaron a Elisa Ruiz en su disertación sobre los autógrafos cervantinos.

Los catedráticos Manuel Bustos y Manuel Ramos acompañaron a Elisa Ruiz en su disertación sobre los autógrafos cervantinos.

Son doce los documentos que exhiben firmas extendidas por la mano de Miguel de Cervantes. Unos documentos que presidían ayer, en edición facsímil, una cita -organizada por la Real Academia Hispanoamericana- que recordaba al autor en el 400 aniversario de su muerte.
No deja de resultar curioso, según apuntaba el catedrático de Literatura de la UCA, Manuel Ramos, que el estudio de los autógrafos de Cervantes salga a la luz casi al mismo tiempo que el descubrimiento de sus restos en el Convento de las Trinitarias en Madrid, otorgando corporeidad a un nombre que a veces parece habitar más el territorio fabuloso que el real. Sacar a la personalidad de Cervantes de los cirros de la mitología fue, de hecho, el primer propósito de este acercamiento a sus textos firmados, aseveraba también la directora del estudio, la catedrática de la UCM, Elisa Ruiz García. Este afán de “corporeidad” se ha hecho aún más cierto gracias a Taberna Libraria, que ha convertido en una edición conmemorativa de lujo el trabajo de la especialista (cada volumen tiene un coste estimado de unos 600 euros). Más allá de sus huesos, la constancia de que Cervantes caminó sobre la tierra queda en los documentos presentes en Contadurías, Consejos y Juntas de Hacienda, en Peticiones y Memoriales. Lo prosaico, en su grisedad, hace tangible al mito.

El estudio de Ruiz García reúne los autógrafos conocidos de Miguel de Cervantes -una colección de documentos que va desde sus 34 años, en febrero de 1582, hasta los 56, en septiembre de 1604- y se completa con otra serie de material paleográfico relativo a la biografía del escritor, como su partida de bautismo (el 9 de octubre de 1547, hijo de Rodrigo y Leonor), la declaración de limpieza de sangre de sus descendientes firmada por su padre en 1569 o la carta del duque de Sesa, “buscando conseguir una merced en la Corte”, en torno a los méritos de Miguel de Cervantes Saavedra, “que perdió una mano en la batalla y rota del turco (Lepanto)” y que anduvo cautivo en Argel.

Es significativo que sólo queden un puñado de documentos autógrafos habiendo sido Cervantes un gran productor epistolar. Según su firma -recogida en textos del Archivo General de Simancas, el Archivo Histórico Nacional, el Archivo Municipal de Carmona, la Biblioteca Nacional de España y el Rosenbach Museum Library de Filadelfia- Cervantes siempre fue Cerbantes, con un segundo apellido de espíritu guadianesco, que iba apareciendo y desapareciendo según las épocas.

El acto -que comenzó con veinte minutos de retraso y no tuvo en cuenta los tiempos de la programación- formó parte de la iniciativa Cervantes 2016, puesta en marcha desde la Real Academia Hispanoamericana con motivo del 400 aniversario de la desaparición del autor de El Quijote. Así, a lo largo del año, la institución irá invitando a distintos escritores e historiadores para que aporten su visión acerca de la figura de Miguel de Cervantes desde la actualidad -entre ellos, Andrés Trapiello, Luis Alberto de Cuenca o José Luis Girón Alconchel-. Ayer por la mañana, de hecho, el escritor Jesús Maeso impartía dentro del ciclo y en la Facultad de Filosofía y Letras la charla El enigmático Cervantes.

Diario de Cadiz, 11 de mayo 2016
error: Content is protected !!