Recuperado un manuscrito con dos firmas autógrafas de Cervantes

Recuperado un manuscrito con dos firmas autógrafas de Cervantes.

El documento, de 97 páginas, llevaba desaparecido más de cien años

Detalle del manuscrito en el que parece la firma de Cervantes.

Detalle del manuscrito en el que parece la firma de Cervantes. J. M. Vidal EFE

“En tiempos antiguos, no se tuvieron por infames los representantes sino los mimos y pantomimos”. Con estas palabras, Miguel de Cervantes Saavedra intenta legitimar el pasado “cómico” de su amigo y autor de comedias Tomás Gutiérrez durante el proceso que este emprendió contra la Cofradía del Santísimo Sacramento del Sagrario de Sevilla por no admitirlo. Este expediente, en el que aparecen dos firmas autógrafas del autor de El Quijote, ha sido redescubierto durante unos trabajos de catalogación de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. “Estamos ante un hallazgo de enorme interés por la mera presencia de la firma de Cervantes y porque aporta abundante información de interés histórico, social y literario”, asegura el jefe de Sección de Fondo Antiguo y Archivo Histórico del centro universitario, Eduardo Peñalver.

Este documento recuperado se suma a los 11 testimonios formales de su puño y letra que se reunieron en el libro Autógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra.

El documento del siglo XVI, que consta de 97 folios manuscritos, recoge las declaraciones que Cervantes realizó para apoyar a Gutiérrez en este procedimiento en el ámbito de la jurisdicción eclesiástica. Los cofrades le negaban la admisión alegando que no era persona de calidad suficiente, por su condición de mesonero y de autor de comedias. Además de destacar la sangre limpia de Gutiérrez, el internacional escritor explica por qué la antigua dedicación de su amigo a la farándula no podía ser un obstáculo para su ingreso en la citada hermandad. “Desde un punto de vista estrictamente literario, el mayor interés del manuscrito reside precisamente en la demorada argumentación que Cervantes hace sobre la naturaleza y variedades de la práctica teatral en la España de su tiempo, llena de curiosos distingos y matizaciones para salvar a Gutiérrez de toda sospecha”, defiende los catedráticos de Literatura Española de la Universidad de Sevilla Rogelio Reyes y Pedro Piñero.

Sobre el hecho de que Gutiérrez hubiese actuado, Cervantes establece en su declaración una distinción de signo moral y también intelectual entre quienes representaban en escena una materia literaria “grave” y “ honesta” y aquellos otros que se limitaban a hacer reír a la gente con “gestos y actos risueños y graciosos”. Estos últimos eran los “mimos y pantomimos, que era un género de gente juglar”, pero “Gutiérrez siempre ha representado públicamente figuras graves y de ingenio”, alegó Cervantes. “El ingenio, una garantía de agudeza intelectual muy lejos de la ramplonería que Cervantes parece atribuir, sin duda por simples razones de conveniencia, a los mimos”, explican los catedráticos. “No por otro motivo que por ayudar a su amigo podrá entenderse que el autor de los Entremeses y el creador del retablo de maese Pedro en las páginas del Quijote fuese a despreciar una práctica escénica tan interesante como el mimo”, agregan.

El documento recuperado por la Universidad de Sevilla fue descubierto y estudiado en 1914 por el abogado sevillano Adolfo Rodríguez Jurado, quien comunicó ese febrero el hallazgo en su Discurso de Ingreso en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Posteriormente, el documento se dio por extraviado, remitiendo todas las citas que se hacían del mismo al discurso y a una transcripción realizada ese mismo año. El documento ha sido redescubierto en una de las cajas que integran el archivo personal de Luis y Santiago Montoto, archivo que fue legado por sus herederos a la Universidad de Sevilla en el año 1983. “Los estudios que con toda seguridad se harán en los próximos meses arrojarán alguna luz sobre las circunstancias que han rodeado al documento en los últimos cien años”, afirma Eduardo Peñalver.

El expediente está encuadernado en pergamino sobre cartón rígido. Según los expertos, la encuadernación es posterior al documento, posiblemente del siglo XX. “Ni en las tapas, ni en el lomo, ni en las guardas, ni en el documento mismo se ha detectado signatura antigua ni marca de procedencia. Se encuentra en general en aceptable estado de conservación, aunque presenta manchas por hongos y de humedad en la parte superior, con pérdida mínima de parte del texto en los primeros folios”, explica Peñalver, quien reitera que “no existe la menor duda acerca de la autenticidad del documento, ni de la de las dos firmas de Miguel de Cervantes”.

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