Los Documentos Colombinos simancas_Página_1problemas de espacio que aquejaban al Archivo General de Simancas, archivo central de la Corona desde el siglo XVI, y la mala prensa que por entonces tenía nuestra política colonial en el extranjero aconsejaron al rey Carlos III a responder adecuadamente, escribiendo una historia fidedigna de la colonización española y creando un nuevo Archivo, con sede en la Casa Lonja de los Mercaderes en Sevilla, que recogiera todos los papeles de Indias.

Así lo hicieron el ministro Gálvez y Juan Bautista Muñoz, comisionado por el rey para escribir una Historia del Nuevo Mundo. En 1782 llegaron a Sevilla, al Archivo General de Indias, los primeros legajos procedentes de Simancas; y hasta hoy se siguen incorporando a él otros documentos que el Archivo adquiere bien por compra, bien por donaciones. En principio se podría pensar que no existen documentos “americanos” en otros Archivos españoles. Nada más lejos de la realidad, como bien demuestran estos documentos, relativos a los primeros años del Descubrimiento, que se guardan en el Archivo General de Simancas.

Documentos Colombinos simancas_Página_6En efecto, se trasladaron a Sevilla todos los legajos del Consejo de Indias, pero muchos documentos permanecieron en sus antiguos fondos: no se podía desbaratar la serie para enviarlos al nuevo Archivo. Así ocurre, por ejemplo, con el perdón otorgado a un preso para que pudiera ser aceptado entre los tripulantes de Colón en su viaje de Descubrimiento, que se encuentra en el Registro General de Sello, con los pagos a las personas que fueron en el segundo viaje o con las cuentas del cuarto viaje colombino, incluidas en la Contaduría de Alonso de Morales, uno de los secretarios de los Reyes.

En esta Colección de documentos en facsímil se han incluido los más representativos, que nunca habían sido publicados en este soporte.

Todos ellos son importantes y significativos. A mí personalmente me gustaría resaltar: la carta de Colón a la reina, la única conservada de las que el descubridor envió a Dª Isabel. No es un documento oficial y por ello tiene la frescura y el encanto de las cartas familiares. Además, es de fácil lectura y puede ser leída por cualquiera con facilidad.

En su carta a la reina, Colón le descubre su alma. Le habla de sus dudas, de sus preocupacioneDocumentos Colombinos simancas_Página_3s y sinsabores cuando él estaba pasando un mal momento y decaía su credibilidad ante muchos cortesanos.

Se trata, en fin, de una Colección de documentos de todo tipo que sin duda ilustran varios momentos de aquella loca aventura de Cristóbal Colón. Y que termina, no podía ser de otra forma, con el facsímil de su Testamento, otorgado poco antes de su muerte.

Consuelo Varela
Investigadora del CSIC
Escuela de Estudios Hispano Americanos.
Sevilla

Docs Colombinos Archivo General de Simancas

FICHA TÉCNICA

Taberna Libraría, en conmemoración del V Centenario de la muerte de Cristóbal Colón, ha reunido una selección de Documentos Colombinos, custodiados en el Archivo General de Simancas, de gran valor histórico. Un homenaje al hombre que realizó la mayor aventura de todos los tiempos.

Nunca hasta ahora se habían reproducido estos documentos en fiel edición facsímil, para deleite de bibliófilos, coleccionistas e historiadores. Documentos todos ellos importantes y significativos:

  • Carta autógrafa de Cristóbal Colón a la reina, Isabel La Católica (2 páginas).
  • Carta de Cristóbal Colón dirigida al escribano, Luís de Santángel, dándole cuenta de su primer viaje a las Indias (4 páginas).
  • Perdón a Bartolomé de Torres, criminal, por haber ido en el primer viaje de Colón (4 páginas).
  • Relación de la gente que acompañó a Colón en el segundo viaje (52 páginas).
  • Pago a Pero Francés y Marina González de 96.000 y 62.000 maravedíes respectivamente, de lo que Colón les adeudaba por la travesía del tercer viaje (2 páginas)
  • Relación de la gente y navíos que Colón llevo en el cuarto viaje (16 páginas).
  • Testamento de Colón. Traslado autorizado de la escritura de testamento y fundación de mayorazgo que otorgó Cristóbal Colón en Segovia a 25-VIII-1505 (8 páginas).

Estos documentos ilustran varios momentos de la Aventura del Descubrimiento, desde la carta de Cristóbal Colón anunciando el Descubrimiento del Nuevo Mundo hasta su Testamento, pasando por sus cuatro viajes a las “Indias”, resaltando entre los documentos seleccionados, la Carta autógrafa de Colón a la Reina, única de las conservadas que el descubridor envió a Isabel La Católica. El formato de los documentos es de tamaño folio, exceptuando el primero. La colección de documentos va acompañada de un estudio, en el que se transcriben y analizan los mismos, realizado por Dª. Consuelo Varela (Investigadora del CSIC en la Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla), y D. Juan Gil (Catedrático de Filología Latina en la Universidad de Sevilla), prologado por D. José Luis Rodríguez (Director del Archivo General de Simancas).

La obra está presentada en un estuche que contiene la totalidad de los documentos (7 documentos, 84 páginas), el volumen de estudios y el acta notarial que autentica la tirada limitada a 500 ejemplares.

La edición de estas quince cartas autógrafas más un memorial también autógrafo, va acompañada de su transcripción y análisis realizados por D. María Isabel Sumó Rodríguez (Directora del Archivo General de Indias) y Dª. Pilar Lázaro de la Escosura (jefa del Departamento de Referencias del Archivo General de Indias).

La obra está presentada en un estuche que contiene la totalidad de las cartas (es cartas más un memorial (36 páginas), el volumen de transcripción y análisis de las mismas y el acta notarial que autentica la tirada a 500 ejemplares.

EE UU entrega a Italia una carta de Colón contando el Descubrimiento

La misiva, escrita en 1493, se encontraba en la Biblioteca del Congreso después de haber sido robada en Florencia

Roma

Estados Unidos ha restituido a Italia una carta que escribió Cristóbal Colón en 1493 informando a los Reyes Católicos del descubrimiento del Nuevo Mundo y que se encontraba expuesta en la biblioteca del Congreso en Washington después de haber sido sustraída de la biblioteca Riccardiana de Florencia. El misterio –no hay en Italia historia que se precie si no incluye un misterio— es cuándo la robaron, porque los ladrones tuvieron la habilidad de colocar una copia de tan alta calidad en el lugar de la misiva original que nadie hasta ahora se había dado cuenta. De hecho, el hallazgo se ha producido de rebote.

El departamento de los Carabinieri dedicado a la tutela del patrimonio se encontraba investigando la sustracción de unos libros antiguos de la Biblioteca Nacional de Roma cuando se toparon con la carta de Colón y avisaron al director de la Riccardiana, que se quedó de piedra al comprobar que uno de sus tesoros más preciados era de pega. El asunto, por tanto, deja en buen lugar la pericia de los ladrones de arte e incluso la sagacidad de los agentes dedicados a perseguirlos, pero habla muy mal del celo de las autoridades italianas en la custodia de su inmenso patrimonio.

La historia comienza en 1493. El almirante Cristóbal Colón escribe una suerte de diario de a bordo relatando a Isabel y Fernando los detalles de su expedición a las Indias y, como explica Fulvio Silvano Stacchetti, el director de la Riccardiana, “manda imprimir entre 16 y 18 copias”. Una de esas cartas se encontraba en Florencia hasta que, no se sabe cuándo ni quién o quiénes, fue sustituida por una copia realizada con “técnicas fotográficas modernas e impresa en papel antiguo, aunque sin el sistema de numeración de la época y el sello oficial”, según el general Mariano Mossa, jefe de la sección de Patrimonio de los Carabinieri. Nadie se dio cuenta. Ahí se dio cuenta hasta que, a raíz de una denuncia presentada en 2012 por la Biblioteca Nacional de Roma, la policía italiana se puso tras la pista de Massimo De Caro, el “director infiel” –así lo define la prensa italiana—acusado del saqueo de la Biblioteca Girolamini de Nápoles, un feo asunto en el que también está implicado el exsenador Marcello Dell’Utri, íntimo amigo de Silvio Berlusconi y en la actualidad en prisión tras ser condenado por asociación mafiosa con la Cosa Nostra.

Pisándole los talones a De Caro, los agentes llegan a Estados Unidos y reclaman la colaboración el Homeland Security Investigation (HSI) de Wilmington y del profesor Paul Needaham, responsable de la sección de libros antiguos y manuscritos de la biblioteca de la Universidad de Princeton. Juntos llegan a la conclusión de que la carta que Cristóbal Colón escribió en 1493 y que se encontraba en la Biblioteca del Congreso era auténtica. Había recalado allí gracias a la donación de un coleccionista que la había adquirido en 1992 en el transcurso de una subasta. Pagó por ella 400.000 dólares (unos 355.000 euros), menos de la mitad de su valor auténtico.

La noticia de la devolución a Italia de la carta de Cristóbal Colón ha sido dada a conocer solemnemente en Roma por el ministro de Cultura, Dario Franceschini, y por el embajador de Estados Unidos en Italia, John R. Phillips, quienes, como es habitual en estos casos, se han prodigado en elogios al clima de amistad y colaboración que une a las dos naciones. Donde sí puede surgir cierta tirantez es en la relación –desde el punto de vista de la tutela del patrimonio—entre Florencia y Roma. El director de la Riccardiana quiso eludir su parte de responsabilidad asegurando que “en absoluto el robo de la carta pudo haberse producido” en sus dependencias, por cuanto “solo fue consultada una vez, por un estudioso que permaneció siempre vigilado por dos empleados” y que jamás fue prestada. Salvo en aquella ocasión, “del 28 de julio de 1950 al 5 de abril de 1951”, que la enviaron “a Roma” y estuvo “a disposición de la Biblioteca Nacional”.

Fuente: Cultura.elpais.es

 

Carta original de Cristóbal Colón. 

Carta original de Cristóbal Colón.