Vasco Núñez de Balboa – V Centenario del descubrimiento del océano Pacífico

REGALO DEL JEFE DEL EJECUTIVO ESPAÑOL AL PRESIDENTE DE EE.UU., EN SU VISITA OFICIAL DE 2014.

Catálogo Página_1DESCUBRIR otras tierras, otros mares, otros pueblos es ante todo ensanchar los límites del mundo, del mundo conocido, claro está. Pero es también deshacer las brumas de la ignorancia, ensanchar los límites del conocimiento. A comienzos del siglo XIII el mundo era un espacio fragmentado de civilizaciones y culturas. La ocupación humana del planeta mediante una serie de universos cerrados, que se ignoraban entre sí, era incompleta y discontinua. Ninguna civilización conocía más de un tercio de la superficie terrestre. A fines del siglo XV se pone en marcha una verdadera revolución de dimensiones descomunales. Bajo el firme impulso de portugueses y españoles, se abre la conocida como era de los descubrimientos geográficos que vino propiciada por múltiples alientos, entre otros por el mercantilismo europeo, por la necesidad de abrir nuevas rutas con el mercado asiático y por los nuevos avances en las técnicas de la navegación a vela y de la construcción naval. Al fin, ella hizo saltar por los aires la milenaria atomización del planeta y puso en contacto a pueblos y culturas que hasta entonces habían vivido aislados, ignorantes de la existencia de otros mundos, tan lejanos como exóticos.

El enorme legado de Miguel de la Quadra-Salcedo

Fallece el atleta, aventurero, reportero de televisión y maestro de 9.000 ‘ruteros’

Madrid Fuente: El País
El periodista y creador de la Ruta Quetzal Miguel de la Quadra-Salcedo, en 2007.BERNARDO PÉREZ

En la madrugada de ayer, a Miguel de la Quadra-Salcedo se le apagó el corazón, gastado de aventuras y vivencias, y entregado, latido a latido, a todo el que le rodeaba. Murió un gran hombre, una buena persona, que perdudará en el tiempo, en la memoria de todos por su enorme legado. Fue deportista de élite, aventurero, reportero de televisión por todo el mundo y, aunque él no lo quisiera reconocer, fue sobre todo un maestro que transmitió su conocimiento enciclopédico a casi 9.000 chicos que vivieron la Ruta Quetzal BBVA. El destino ha querido que Miguel falleciera el mismo día que Cristóbal Colón, 510 años después. Siguió sus pasos en vida y terminó su trayecto el mismo día que el descubridor.

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Presentación vídeo Casa de América. Vasco Núñez de Balboa – V Centenario del descubrimiento del océano Pacífico

NOVEDADES

Thesaurus de remediis secretis, pars secunda
As Perfeitíssimas Horas da rainha D. Leonor

Participaron:

  • Feliciano Correa, Dr. en Historia y Académico .
  • Miguel de la Quadra-Salcedo, periodista.
  • Cristóbal Colón, duque de Veragua y XX descendiente del Descubridor del Nuevo Mundo.
  • Fernando Carrillo, Embajador de la República de Colombia.
  • Roberto Eduardo Arango, Embajador de la República de Panamá.
  • Enrique Vargas, Subdirector de la División de Asuntos Culturales de la SEGIB.

 

Pues bien, uno de los hitos más relevantes de la expansión europea en Ultramar tuvo lugar en el istmo de Panamá en el año de 1513. Hoy, transcurridos cinco siglos de aquel hallazgo, celebramos el V Centenario del descubrimiento del Mar del Sur, recordando a Vasco Núñez de Balboa, el adelantado extremeño, natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz) y a sus valientes compañeros de aventura. Y bien se lo merecen. Se trata, sin dudarlo, de una de las más grandes hazañas de la época de las exploraciones geográficas realizada por un reducido grupo de aventureros españoles y un líder de extraordinario carisma que contribuyó a ensanchar la imagen del mundo y abrió nuevos caminos sobre los abismos oceánicos que, desde la Antigüedad, separaban a pueblos y culturas. Bien es cierto que los protagonistas de aquella aventura, demasiado ignorantes de la inmensidad planetaria, no eran capaces de imaginar siquiera el alcance, las verdaderas dimensiones del hallazgo. Lo contemplaron más bien como la posibilidad de un futuro imaginado, la vía acuática que los llevaría directo a la Especiería, el sueño colombino hecho realidad.

Las palabras son armas cargadas de intenciones, buenas o malas, depende de la mirada. Es bien sabido que en los tiempos actuales el término “descubrimiento” no goza de buena fama. Especialmente desde que el historiador mexicano Edmundo O´Gorman en su libro La invención de América formulase la tesis de que los europeos no descubrieron América en 1492 sino que la inventaron, proyectando en ella todos los sueños y utopías del Viejo Continente. Es evidente que cuando Balboa contempló las aguas del Pacífico en la cintura más estrecha de América no fue el primer ser humano en hacerlo, aunque sí el primer europeo. Muchas otras miradas venían deleitándose con esta visión desde tiempos inmemoriales. Para los indios cuevas, dueños soberanos de aquellas tierras y de las aguas que las circundaban, el gran océano era una gran despensa marina, un gran proveedor de alimentos, perlas e insumos de todo tipo así como un sendero acuático, todavía plagado de dificultades por el carácter primitivo de su tecnología naval. Y lo mismo cabe afirmar respecto a todos los pueblos americanos, desde Alaska al cabo de Hornos en Chile que se asomaban a esa amplia balconada del Pacífico.

Vasco Núñez de Balboa es uno de los personajes más famosos de la Historia Universal. Él representa, como ningún otro, el mito de los “grandes hombres”, de los personajes excepcionales de un pasado compartido, puesto que sigue disfrutando de un extraordinario reconocimiento, aún en la actualidad, cuando ha transcurrido medio milenio de su hazaña. En la historia de las exploraciones geográfica, la celebridad del extremeño resulta más que justificada porque gracias a su proeza, que culminó con el descubrimiento de la Mar del Sur, hoy Océano Pacífico, -la masa oceánica más grande y profunda del planeta- se sentaron las bases de la futura globalización del Imperio Hispánico.

Las conmemoraciones históricas siempre han sido una magnífica ocasión para reivindicar pasados gloriosos o reforzar el orgullo patrio. Una tentación a la que muy pocos pueblos escapan cuando se acerca el momento de celebrar cualquier efeméride. Pero en esta ocasión, tanto España como los países de la Cuenca americana del Pacífico, que un día crecieron unidos -y lo siguen hoy por entrañables lazos- proyectan miradas cruzadas, propósitos compartidos, que servirán para repensar un pasado y una cultura comunes, propiciando, sin duda, un mayor acercamiento entre pueblos hermanos.

No debe desaprovecharse una ocasión tan singular. Numerosos simposios, congresos y exposiciones, también visitas emocionadas al escenario de aquel famoso encuentro, como la Ruta Quetzal: un viaje multitudinario de jóvenes ilusionados, procedentes de todos los países del planeta, que acudirán el mes próximo a las tierras panameñas, siguiendo los pasos de Balboa, y un largo etcétera, servirán no sólo para repensar la figura del héroe a la luz de los nuevos avances historiográficos, sino también para ahondar en la naturaleza y la singularidad de los indios americanos de la cuenca del Pacífico y, más aún, en las consecuencias planetarias que el hallazgo de aquella inmensa masa oceánica tuvo para pueblos y culturas, ampliando hasta el infinito sus conexiones. Comenzando por Panamá que adquiere a partir de entonces su auténtica entidad geográfica de istmo, de puente entre dos mares y dos continentes, ruta privilegiada de acceso en los senderos del agua.

En ese largo proceso que desembocó en lo que Serge Gruzinski denominó la “mundialización ibérica”, el Pacífico dejaría de ser barrera infranqueable para convertirse en sendero franco y vía de comunicación entre pueblos y civilizaciones de cinco continentes. Pero antes había que explorar las costas, domeñar los mares, conocer los vientos y las corrientes hasta descubrir una ruta de regreso –el famoso tornaviaje- que permitiría por espacio de tres siglos con el galeón de Manila, también conocido como nao de la China o galeón de Acapulco, la conexión entre Asia, América y Europa y con ésta, un firme impulso a los intercambios culturales y aa lEconomía-Mundo con sede en las metrópolis europeas.

El Círculo Científico se suma a los fastos conmemorativos del V Centenario ofreciendo a sus lectores una nueva obra facsimilar de extraordinaria relevancia y exquisito formato. Una edición fastuosa dedicada a Vasco Núñez de Balboa que está destinada a los bibliófilos más exigentes y a los aficionados a la historia en general. Va precedida de un extenso prólogo sobre la figura del extremeño a cargo de Feliciano Correa, cronista de Jerez de los Caballeros, la patria chica de Balboa, e incluye dos documentos del siglo XVI. En primer lugar, una valiosa carta portulana de la Herzog August Bibliothek, custodiada en Alemania, en la que se muestra por primera vez la Mar del Sur descubierta en 1513, con un estudio crítico del profesor de la Universidad de Salamanca Joés María Sanz Hermida.

Junto a esta muestra cartográfica, se ofrece la única carta autógrafa original que se conserva de Balboa, dirigida al rey Fernando “el católico”, el 16 de octubre de 1515 desde Santa María de la Antigua del Darién, un humilde poblado fundado por los españoles, tal vez a fines de 1510, en el interior de la selva húmeda del Darién (en tierras de la actual Colombia). El documento custodiado con respetuoso celo por el Archivo General de Indias de Sevilla constituye, sin duda, una verdadera joya literaria por dos razones fundamentales: en primer lugar, por su autoría, dado que fue escrito por uno de los personajes más recordados de la Historia y, en segundo lugar, por su carácter único y valiosísimo. El estudio crítico va a cargo de la autora de estas líneas.

El lector tiene en sus manos una obra excepcional. Ha sido realizada con mimo y con un cuidado tipográfico exquisito –tal es el sello de Taberna Libraria-. Rinde homenaje a un gran descubridor español y pretende reforzar los lazos de amistad con nuestros países hermanos de la Cuenca americana del Pacífico. Disfruten de este tesoro.

Carmen Mena García
Catedrática Universidad de Sevilla
Doctora Honoris Causa
Universidad de Panamá

Balboa

La edición completa contiene:

Retrato de Vasco Núñez de Balboa, con un epítome de su vida, perteneciente a la edición: Retratos de los Españoles Ilustres, Madrid, Imprenta Real, 1791. Reproducción del ejemplar custodiado en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Sevilla.

Única carta manuscrita conservada de Vasco Núñez de Balboa, enviada en 1515 al rey Fernando el Católico Archivo General de Indias, Sevilla. Estudio y Transcripción por Doña Carmen Mena García, Catedrática de Historia de América de la Universidad de Sevilla.

Primer Portulano del Pacífico: 68 x 90 cm. Herzog August Bibliothek de Wolfenbüttel, Alemania. Estudio, por primera vez, a cargo de Don José María Sanz Hermida, de la Universidad de Salamanca.

El volumen de estudios, 192 pág., en formato 23x33 cm., cuenta además con la participación de:

  • Don Cristóbal Colón, duque de Veragua y actual descendiente del Descubridor del Nuevo Mundo.
  • Don Miguel de la Quadra-Salcedo, Embajador de facto de la Marca España.
  • Don Feliciano Correa, Dr. en Historia, Académico y Cronista Oficial de Jerez de los Caballeros, Villa natal de Vasco Núñez de Balboa.

Edición internacional limitada con autentificación notarial